viernes, 30 de marzo de 2012

De vuelta de mi experiencia en la naturaleza

Mi foto Hola.


   Acabo de llegar de mi experiencia de silencio en el monte. Ha sido bastante fecundo, aunque me he dado cuenta después de dos experiencias como esta casi consecutivas que hacerlo de vez en cuando puede resultar beneficioso, aunque hay que saber vivir con profundidad de miras en el día a día porque de lo contrario es posible que sólo sirva para alcanzar cierta armonía que unas horas más tarde del regreso desaparece. 

   O sea que si vivimos de forma global (con suma atención a lo que ocurre a nuestro alrededor) día a día, estar sol@ en medio de tan magna obra puede servir para alcanzar mayor profundidad en ciertas cuestiones; pero si vivimos de forma habitual, o sea, superficial, quizá sólo sirva para cargar baterías y volver al mundo a la lucha diaria sin sentido en la que solemos estar metidos hasta las trancas. Así que seriamente te digo que de cualquier crisis se sale dándose cuenta globalmente de lo que somos y no poniendo nuestras miras en lo que deberíamos ser. Los modelos se basan en concepciones teóricas, mientras que lo que observamos de instante a instante es lo real porque se está produciendo ahora, y viéndolo podremos actuar en consecuencia instantáneamente, sin dudas, sin miedo y sin temor. 

   Créeme esto no son palabras, he tenido que utilizarlas para comunicarme, pero espero que más que leerlas las sientas para ver qué tienen de cierto. No me refiero a valoraciones teóricas sino a vivir atento globalmente para ver el mundo como es y no como debería ser. Los ideales posponen la acción, mientras lo que te comento fomenta la acción en el mismo momento que es necesaria. Esa es mi contribución personal a los convulsos tiempos que corren. En fin espero no haberme ido por las ramas. 

   Un fuerte abrazo, viajer@.


P.D.: No se si has visto la película "El fin es mi principio", porfa, no te la pierdas (el libro es complementario y también te lo recomiendo).

sábado, 24 de marzo de 2012

Carta a mis amig@s

Mi foto             Querido amig@:
            Quiero escribirte unas sentidas líneas para decirte en cuanto aprecio tu amistad. No me ha resultado difícil decidirme a hacerlo, cuando se siente amor hacia las personas la acción fluye sin trabas. La mejor manera que encuentro hoy para decirte porqué he pensado en ti es comunicarte cómo me siento. En este momento soy como una hoja al viento, vulnerable, delicada y sin embargo resistente y fuerte; las cualidades conviven juntas y ahora las observo desde un lugar sin centro, desde cualquier punto, qué importa eso. El amor no es sólo un componente fundamental de la vida, ni la joya de la corona de las virtudes, lo es todo, afecta a todo y fluye desde todas partes, por eso hoy me he acordado de ti. Porque sin amor no somos nada más que huesos y polvo a merced del tiempo y del viento.
            
             Ver significa actuar globalmente, darse cuenta de lo que pasa, sin justificaciones ni condenas, crea su propia acción. Saber significa actuar parcialmente, valorar, medir, decidir, opinar, contribuyen al desequilibrio, al conflicto, y este se realimenta sin resolverse jamás a pesar de todas las reformas sensatas que se nos ocurran. El yo es una creación mental ante la desesperación de una mente que se da cuenta de que nada es duradero; necesita seguridad, necesita continuidad, necesita identidad porque es consciente de que existe y relaciona el existir con la continuidad ya que discurre por los raíles del tiempo. Así que hace como aquél que agita una rama sacada de una hoguera, un efecto óptico que te hace ver formas donde no las hay. Al amor no le afecta el tiempo y por ello no pertenece a la esfera de la mente. El amor es una experiencia total que se vive de instante en instante, si intentas “embotellarla”, guardarla, preservarla, lo único que haces es conformarte con imaginar que amas. El amor es la genuina expresión de lo vivo y lo vivo nos rodea por todas partes.  

¿Adónde nos lleva el conformismo y la aceptación?  ¿Adónde nos conduce la terapia del tiempo?  ¿Adónde lleva nadar en la superficie de la mente?        
        
          ¿Adónde nos lleva la ausencia de miedo?  ¿Adónde nos conduce la visión desconflictuada de nosotros mismos?  ¿Adónde vamos si no existen los caminos?
            
        Por eso te digo amig@ que nuestros problemas no se solucionan con el tiempo, o los ves (darse cuenta/inmediatez), o piensas que los ves (intelecto/tiempo), o no los ves (confusión/miedo); si los ves entonces la solución llega instantáneamente, todo lo demás es un apaño, un parche, un artificio como lo de la ramita que te dije antes. El tiempo lo que cambia es el escenario, y con otro escenario cambian los deseos cambiando nuestros intereses y dando la sensación de que el problema ya lo vamos dejando atrás. Por esa razón la muerte de un ser querido es una experiencia que muchos no superan en la vida aunque no parezca afectarles en el día a día tiempo después. El sentido de propiedad y de pertenencia, añadido al brusco corte en la línea espacio-temporal desbordan a la mente que no tiene ningún truco para “maquillar” esto. Entonces, hermanar vida y muerte es tan necesario para nosotros como respirar. Si nos damos cuenta de que cada instante hay algo en nosotros que muere y que a la vez otra cosa está naciendo, percibiremos que vivimos y morimos de instante en instante. Sólo que la mente inventa el tiempo psicológico para darle la continuidad que necesita que tenga para tener un referente. El tiempo, psicológicamente hablando, no existe. Hace falta una transformación radical (fundamental y libre, que no violenta ni obligada) para vivir como humanos y relacionarnos de corazón a corazón.
            
           Y acabo nuevamente con el amor, el amor como alfa y omega, el amor como forma de vida. Recibe un fuerte abrazo de tu amigo.  

EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA DESDE UNA PERSPECTIVA SISTÉMICA

 EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA DESDE UNA PERSPECTIVA SISTÉMICA

En las últimas tres décadas se ha producido una revolución científica silenciosa:  silenciosa porque casi no es conocida fuera del circulo científico, aunque bien documentada y accesible a través de una amplia gama de libros. Estos descubrimientos cambian como  debemos ver y considerar los sistemas sociales (comunidades, empresas, la economía, etc.)  en las que vivimos y actuamos. Los investigadores nos dicen que estos sistemas son 'sistemas complejos adaptativos'  que tienen algunas características especiales y sorprendentes. Ignorar estos descubrimientos significa renunciar a las ventajas y oportunidades que la ciencia moderna nos ofrece. 

   Quisiera resaltar una característica que es relevante para este artículo. Todos, aunque no de forma visible,  en estos sistemas estamos conectados de una forma u otra y nos  influimos mutuamente. Vivimos en una enorme red de interconexiones. Obviamente, usted está conectado con su círculo de amigos, pero cada uno de sus amigos tienen un padre, una madre y posiblemente hermanos a los que están conectados. Estos a sus vez tienen amigos. Sus amigos tienen compañeros de trabajo, y estos tienen su propio círculo de amigos, familias que a su vez tienen amigos, conocidos,  colegas, y así sucesivamente. No es difícil imaginar una red así.  Pero lo importante y sorprendente es el grado de influencia mutua que tenemos el uno sobre el otro y que estas influencias se puedan expandir por, yo diría infectar,  toda la red. Por ejemplo, si usted comienza a fumar hay una probabilidad no insignificante que un amigo, y otro amigo de este y el amigo de este, que usted no conoce, también comenzarán a fumar. Otro ejemplo, si usted se engorda, entonces hay una tendencia probada  que su mujer/marido o su mejor amigo y un amigo de este también puedan engordar. Una explicación radica en el hecho de que copiamos a otras personas casi constantemente y en las  redes invisibles que afectan a todos los aspectos de nuestra vida. A nivel más profundo intervienen aspectos neuronales, las neuronas espejo, y bucles de retroalimentación que pueden ampliar muy rápidamente un comportamiento copiado. 

   El filósofo Eric Hoffer decía una vez: "Si la gente es libre de actuar como quiera, lo normal es que las personas se imiten el uno al otro". Como muestra el dibujo, no  estamos solamente influidos por otros, pero también  influimos activamente; todos somos efecto y CAUSA al mismo tiempo. Darse cuenta de que cada persona, incluido usted y yo, tenemos el poder de influir en muchísimas personas, incluso en personas que no conocemos, nos da la posibilidad de influir positivamente en toda una comunidad.  Si entendemos 'ciudadanía' no como una pertenencia a un estado documentado, pero como se comporta un ciudadano en  público, entonces se puede entender cómo podemos influir para mejorar las cosas. Vivir en una sociedad como buen ciudadano implica recoger un papel en la acera, ofrecer su asiento en el bus a otra persona más mayor, dejar un sitio en mejor estado  de lo  encontrado, tomar pequeñas iniciativas para ayudar donde se pueda y tratar a otras personas con cortesía. Pronto este comportamiento ejemplar se contagiaría a otros y se pondría en marcha un bucle invisible. Lo que nos indica la nueva ciencia es esto:

!La ciudadanía será como usted elija comportase en público!

Nota: Estas ideas están reflejadas en el libro 'The Gardens of Democracy' por Eric Liu y Nick Hanauer. Otros libros sobre el tema  son 'Connected'  por Nicholas Christakis y James Fowler. También mi libro 'Introducción al Pensamiento Sistémico en seis Lecciones' puede ser útil.
Hanns-Jürgen Hodann (21-03-2012)




miércoles, 21 de marzo de 2012

Percepciones (X)

 Me encuentro en una encrucijada, ser o no ser… La eterna pregunta. En lo vivencial, si soy debo ocupar un espacio determinado, debo mostrarme, debo esforzarme por llegar a ser, debo señalar que estoy ahí. De lo contrario, si no soy debo esforzarme por no serlo (contrarrestando al ser), debo dejar claro que no participo de ese ser y por lo tanto me convierto en lo contrario (ej.: religioso / no religioso). Pero no siendo también soy al fin y al cabo, ya que el no ser participa de la esencia del ser, la esencia de lo mental, el mundo de lo especulativo. La vida de los principios opuestos paradójicamente muestra una especie de “simetría inversa”, unos no pueden vivir sin los otros. Todo esto nos lleva al conflicto del ser esto o no serlo, y en ello empleamos buena parte de nuestra vida.


 Podría uno preguntarse: ¿Si no se cultivan los opuestos qué le pasa a la mente?

            Observando con la máxima atención posible puede que uno se dé cuenta que la mente, en lo tocante a múltiples asuntos humanos, se comporta como un carcelero, o más bien es la cárcel y el carcelero. Ella habla consigo misma y decide con arreglo al cúmulo de conocimientos que posee. Habla y habla sin cesar sobre cualquier cosa, juzga, elige, organiza… Si seguimos observando quizá descubramos que la mente vive en la confusión debido a que no se conoce, ya que vive de lo que los demás dicen que es, de lo que le han enseñado otras mentes sobre lo que es la mente humana. La mente del ser humano vive en la confusión permanente y para intentar salir de ella utiliza el conocimiento elaborado por otras mentes quizá más confusas que la suya.

Deseamos la autorrealización, ser alguien, ser mejores, evolucionar, llegar a la meta propuesta, tener éxito. Pero por más conocimientos que poseamos no logramos desembarazarnos del conflicto que supone vivir. Posiblemente, por mucho convencimiento que ponga un@ en repetir axiomas como mucho logrará autosugestionarse y creer que va por el buen camino, pero ser algo concreto no tiene nada que ver con el ser global.

¿Podremos poner orden en tal estado de confusión? ¿Otorgan los métodos recomendados por filósofos y sabios de todas las épocas alguna garantía de abandono de la confusión y entrada en el “reino de la claridad”? ¿Sabemos utilizar la mente o esta campa a sus anchas sin saber ni siquiera quién es?  ¿Qué podemos hacer para vivir de forma correcta?

Quizá en la autoindagación incondicional en estado de máxima atención descubramos qué es lo que nos pasa. Al observar lo que somos sin intervenir en absoluto, la mente no puede manejarse como está acostumbrada, y de forma natural se queda silenciosa, receptiva, y esa receptividad la hace susceptible de poder participar globalmente de cualquier vivencia. En tal estado quizá podamos contemplar la verdad sobre algo, pero el simple hecho de querer retenerla la aleja de nosotros convirtiendo aquello que retenemos en la memoria en un “pedazo de carne muerta” que sacudimos orgullosos ante los demás o ante nosotros. A much@s les habrá ocurrido alguna vez que ante un estado de ensimismamiento donde sin esfuerzo comprendíamos y gozábamos de un estado de claridad total sin conflicto alguno, bastó en ser conscientes de él para que este se esfumara tan rápidamente como llegó.

Por lo tanto es evidente que en primer lugar debemos darnos cuenta de la confusión en que vive nuestra mente. Ver lo que somos en cada momento, y no lo que pretendemos ser, nos aclarará la mente. Quizá si somos capaces de prestar máxima atención de instante en instante, la mente llegue a un estado de silencio y calma no forzados que la harán funcionar correctamente, y ello devendrá en acciones globales en concordancia con la situación vivencial.

Los contrarios generan conflicto y confusión, observa por ti mism@ lo que aquí se propone y duda de todo lo dicho.